Drácula.

Por fin lo leí.

Después de años de deseo, mi amigo -y compañero de tesis de licenciatura- Ricardo me lo prestó.

Durante su lectura me alegró un poco saber que Carlos Luna, el amigo de mi querida matemática, lo había leído recientemente; y como él comenta:

Stoker, peca de obvio en muchos pasajes de la novela, dando excesivas pistas o, directamente, explicando cosas que son evidentes desde hace mucho para el lector actual.

Pero aún así, es un libro que se disfruta al leerlo.

Lejos de encontrarlo un frío libro de terror, Drácula de Bram Stoker es un libro cálido, agradable, lleno de amor entre sus protagonistas.

Sí, sufren. Sí, un mal que se encuentra por encima de su conocimiento, de su cosmovisión victoriana (con las ventajas y desventajas que esto pueda tener), y de la razón misma los acecha, les causa penas y preocupaciones. Pero los vínculos de amistad y amor que se crean entre Mina, Jonathan, Lucy, Arthur, Quincey, el Dr. John Seward, y claro, el famoso Profesor Abraham Van Helsing, son más fuertes que la desdicha y el dolor.

Las cartas que se escriben uno a otro, las referencias que se hacen entre ellos en sus diarios: todas son tan hermosas y tan afectuosas, que por momentos olvidas porqué los personajes están reunidos y cuál es su terrible misión.

En parte, dichas referencias y uso del lenguaje están basadas en la cosmovisión victoriana, pero más adelante te das cuenta que lejos de la hipocresía que primero podría interpretarse en la lectura, las acciones de los personajes reflejan esas estimas profundas y compromisos que se crean entre ellos.

Pero no todo es bello. Debo decir -por justicia al libro y a su fama misma- que el final me pareció francamente decepcionante. De hecho, terminé bastante enojado. Inclusive entré a mi casa (ya que me encontraba leyendo en el jardín) gritando:

¡Qué final tan pedorro!

Mi padre me vió, se sonrió y preguntó: ¿ya lo terminaste?; a lo que respondí que sí, pero que el final no me había agradado nada.

De hecho, un final de libro no me había molestado tanto desde mi lectura de La tía Tula hace ya varios años.

Ambos libros me dejaron con un sentimiento de “quiero más… no se puede acabar así”. Pero desafortunadamente, no hay de otra.

Me tendré que quitar este sentimiento de insatisfacción viendo nuevamente  Låt den rätte komma in o algo parecido.

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  1. En región 4 y pirata. Yo sentí lo mismo cuando acabó lost. Hasta traicionado se siente uno. Es un mundo cruel.

    • No, la veré en Svenska y sin subtítulos… aunque no entienda nada.

      Y sí, tienes mucha razón Zuxana, se siente uno traicionado. u_u

  1. 26/06/10

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