Hace unos días tuve la plática motivadora más importante del año. Para resumir todo el discurso, van los high lights del asunto; de mi vida, para ustedes:

Héctor, ¿podrías pasar a mi oficina?

La cosa está así: estás sobrecalificado para el puesto y tanto tu jefe inmediato como yo, estamos más que felices por tu trabajo desarrollado hasta ahora. Como bien sabes, estamos dentro de una fusión corporativa, y la compañía que nos compró nos impidió contratar nuevo personal hasta nuevo aviso… y antes de ese nuevo aviso, te contratamos a ti. Así que tu plaza va a ser cesada y se abrirá una nueva con menos sueldo.

Entonces… ¿la tomas o la dejas?

Sí, plática motivadora… motivadora para cambiar de empleo.

-”Sigues aquí… no me extraña después de todo. Bien pues, entonces cojamos; saquemos nuestras perversiones y con el tiempo me iré en busca de otra mujer que  me de lo que tú no puedes darme…”

-Ríe cínicamente-”¿Alguna fantasía que yo no pueda ejecutar?”

-”Sí, se llama amor.”

Actualización.

Ya llevo quince días en el departamento con la roomie.

Diagnóstico: So far, so good.

Estoy tomando café y esperando a que me entreguen mi cama, mientras ella se prepara para irse de fiesta.

Para mí esta sigue siendo más su casa que mía. Sí, pago la mitad de los gastos, pero pasa más tiempo aquí, los muebles son suyos y los gatos no paran de verme a los ojos todo el tiempo.

Esta última situación me abruma un poco. Yo siempre he sido a dog person y la forma de lidiar con un perro es muy diferente de como lidias con un gato. Aunque cuando la inchi se rescuesta en mi regazo parece que las cosas van bien.

Seguiré informando.

Mudanzas y otros asuntos.

Hace tiempo un grupo de amigos se fueron a Inglaterra a hacer el doctorado. Cuando fuimos a despedirlos al aeropuerto, le preguntaba a otro amigo cómo se sentiría hacer una maleta para el resto de tu vida…

La maleta del resto de tu vida no es una maleta de viaje cualquiera: con una maleta para el resto de tu vida no regresarás a los pocos días, a la semana, a los quince días… Con la maleta para el resto de tu vida te vas y quién sabe si regreses.

Pues hoy sé qué se siente hacer una maleta para el resto de mi vida porque la estoy haciendo en este momento. Mañana parto del hogar familiar y me voy a vivir con mi amiga Denise.

Sí, Denise es muy mi amiga y es mi hermana mayor espiritual en muchos sentidos… ahora espero que no nos matemos a la semana de vivir juntos.

The Tiger Lillies

Ayer decliné una oferta para ver a The Tiger Lillies en vivo por asistir a una reunión (que yo organicé) con unos amigos.

No me arrepiento de mi decisión, pero también hubiese estado genial ir al concierto.

Estoy de luto…

…por la relación de pareja que acabo de terminar.

Si me permiten, lloriquearé por las esquinas de mi blog.

#Yosíledaba a Christina Rosenvinge…

…ya eres más que un buen amigo

ya no te crees nada de lo que digo…

Sigo vivo…

Por lo tanto, este blog también lo está.

=) <- Canción vía Nere.

No me culpen por escribir cuentos cliché, realmente le pasó a un amigo.

Ella era una mami-van, la versión mexicana de una MILF o una Desperate Housewife. Conduciendo en cualquier avenida la odiaría, pero ahora cogíamos en la mini-van que le compró su esposo para ir a la escuela por sus hijos.

La encontré en un nuevo centro comercial, de esos que ya lo tienen todo incluido: gimnasio, cafeterías, restaurantes, infinidad de tiendas… sólo les faltan departamentos para nunca salir de ahí.

Hacía fila para comprar un café cuando choqué con ella: vestida en ropa deportiva, atractiva, cuerpo bien formado, obviamente invertía bastante tiempo y dinero de su esposo en conservar el cuerpo que le daba acceso a una vida sin preocupaciones económicas.

Sin saber cómo, de pronto nos encontrábamos discutiendo en las escaleras mecánicas en dónde iríamos a coger: ¿vamos en tu auto o el mío?, ¿a mi casa o a un motel?, ¿por dónde trabaja tu marido?

Aprendí de forma práctica que el estacionamiento de un nuevo centro comercial es un buen escenario para breves sesiones amatorias: sin salir a la calle, sin correr peligro de que su marido nos vea en el mismo auto, sin ser molestados por nadie. Compras condones en la farmacia del centro comercial, te subes a su mini-van, bajan dos niveles extra en el estacionamiento subterráneo, se estacionan en el rincón opuesto a la rampa de descenso y follan en los asientos traseros hasta que se acabe el paquete de tres condones… Tal vez no. Seguramente con uno ya tendrán suficiente, pero nunca se sabe.

Esta vez fueron dos.

Sin cambiar teléfonos, sin quedar en nada…

Aún voy a comprar café al mismo centro comercial. No porque quiera verla, es que realmente el café es bueno.

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